Amores en Femenino-I |
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En el presente artículo vamos a contarles, de forma resumida, la ponencia que presentamos en el último congreso de la Asociación Hispanoamericana de Acupuntura Beijing 84, en Octubre del 2008, titulada:
Nos basamos en la consideración de que las mujeres, a lo largo de la historia, no hemos podido vivir el amor de forma femenina. Evidentemente lo hemos vivido, ya que para nosotras el amor es fundamental, pero lo hemos vivido como hemos podido, como nos han enseñado, como nos han pedido. Y nos hemos pasado la vida haciendo lo imposible por gustar… a los varones. El varón siempre se ha mostrado a la mujer como el representante del poder, como un ser superior a ella. Y cuando la diferencia entre el supuesto inferior (la mujer) y el supuesto superior es tan grande, el inferior termina reconociendo la superioridad del varón, y llega a admirarle y a quererle. Por eso las mujeres siempre hemos tratado de que ellos nos consideraran, nos dieran su aprobación. En consecuencia, nunca hemos podido expresar realmente lo que sentíamos. A partir de esta realidad, dividimos el trabajo en tres partes:
Veamos las conclusiones del primer punto. 1- RESPETO: Por ejemplo: que de repente digamos: “No me grites”. Aún hay muchos hombres que piensan que a la mujer le gusta que le griten, que le demuestren quien es el que manda. Además, luego ven que algunas de nosotras aceptamos con bastante naturalidad que nos peguen, o maltraten, o que nos consideren una inútil, y que todas nuestras cosas sean tratadas como “cosas de mujeres”, sin interés. “No me grites, trátame bien”, y ellos no entienden que les digamos eso, porque son inconscientes de que lo están haciendo, porque están acostumbrados a mandar y piensan que gritando le obedecen más. Algo que nosotras sabemos de forma inconsciente es que donde no hay respeto, hay dolor de amor. 2- NATURALEZA MATERNAL: No nos referimos a actuar como madre del amante, sino al gusto por cuidarlo, arreglar todo para que esté contento, procurar que esté lo mejor posible. Una parte de la naturaleza de amor de lo femenino es de carácter maternal, y no solamente para el hijo, sino para el amante, para todo lo que le rodea. la mujer, instintivamente, expresa una parte de su amor de forma maternal. 3- CUSTODIA: En ocasiones, los varones se quejan de que las mujeres tratamos de cambiarles, y no es exactamente así sino que cuando amamos a un hombre, nos sentimos responsables, queremos contribuir a su crecimiento y no perdemos ocasión para decirle lo que debe hacer. Pero no es con mala fe. Aunque parezca que les queremos controlar, lo único que queremos es ayudar, aportar algo. El sentido de la custodia, mejor o peor ejercido, la mujer también la expande a todos sus amores. 4- BELLEZA: Nos encanta tener las cosas bonitas, arregladas puestas, aunque no sean prácticas… La belleza es algo que buscamos siempre aunque parezca inútil y a veces incómodo. Es una forma que tenemos las mujeres de expandir nuestro amor, tenerlo todo limpio, en orden, bello, cuidar el detalle, la estética. Darle a los espacios el toque femenino. La mujer no puede renunciar a la belleza como expresión de su amor, ni por lo cómodo ni por lo práctico. El concepto de belleza y estética que tiene la mujer, difiere del varón. Y esto, seguramente, le viene dado por su contacto con la naturaleza y por su condición reproductora. Cuando vamos a tener una cita… nos pasamos horas y horas arreglándote para él, que si te depilas, y el perfume, el baño, te peinas, que si te pintas, buscas la ropa más adecuada… En las relaciones sexuales, la mujer no puede excluir la belleza. 5- RELACIONES: Además de prepararnos, en muchas ocasiones nuestra forma de expresar que queremos una relación, es con insinuaciones más o menos sutiles, con un detalle, un vestido nuevo, preparando una cena especial… Ellos a veces se dan por enterado, otras veces no se dan cuenta. La demanda o la propuesta de relación debe surgir de lo femenino. Muchas veces, ella misma no sabe que está demandando, porque está acostumbrada a que la demanda surja del varón. Para nosotras la sexualidad ocupa todos los espacios, y si por ejemplo hemos tenido una discusión, difícilmente luego vamos a tener ganas de sexo. La mujer liga de forma natural el sexo con el afecto-amor. Para las mujeres la sexualidad es muy amplia y ocupa todos los espacios. En general cuando a las mujeres nos preguntan sobre el amor, respondemos refiriéndonos al varón. pero el amor y la sexualidad son mucho más amplios, ocupan todos los espacios, porque para la mujer el amor es su fundamento. 6- CURIOSIDAD: Las mujeres somos curiosas por naturaleza. Es una expansión de nuestro amor. Hasta hace poco, nuestra curiosidad ha tenido como límite la casa, las revistas, el trabajo. Conforme ha ido ensanchándose el límite, hemos ido aprendiendo cosas nuevas, pensando de forma diferente, cambiando nuestras actitudes, adquiriendo una cierta independencia. Y claro, todos esos cambios hacen que ellos se alerte, le dedicamos menos tiempo, tiene que tomar algunas responsabilidades que antes eran nuestras… El amor no puede reducirse a la relación de pareja, necesita una intimidad imaginativa y fantasiosa, y engloba nuestra vida en el universo. la mujer debe cultivar otras esferas del amor: trabajo, ilusiones, ideales, proyectos, espiritualidad, hijos, amigos. La formación, la preparación, el estudio, la curiosidad, son otras de esas esferas, y son factores importantes para que la mujer sea independiente y pueda amar en femenino. 7-IRRACIONALIDAD: Otra cosa que se escapa inconscientemente, es la irracionalidad. Cuando nos enamoramos, no somos lógicas ni sensatas –en general-, nos da igual que él sea feo o sinvergüenza, y nuestra entrega en el amor nos hace vivir con un cierto descontrol. El amor de la mujer es imprevisible, irracional, ilógico, insensato, no se ajusta a reglas. Se corresponde con el principio de incertidumbre de Heisenberg. También las mujeres nos movemos con frecuencia por corazonadas, y las expresamos, a pesar de saber que la mayoría de las veces no nos van a escuchar. 8- LENGUAJE: Aunque se dice que las mujeres hablamos por hablar, no es así. Es una necesidad de comunicarnos. Y no lo utilizamos solamente para comunicar un mensaje, sino para establecer y reafirmar lazos afectivos. El lenguaje de la mujer ha sido indirecto, porque ha tratado de evitar la confrontación y la disputa. 9-COMPARTIR: Nosotras compartimos de forma natural, es una necesidad. Y nos sinceramos. Somos más directas y sinceras cuando hablamos con otras mujeres, cuando hablamos con los varones nos protegemos y es cuando hablamos de forma más indirecta. El compartir y el comunicarse es consustancial con lo femenino. Y hasta aquí llega nuestro artículo de este mes. En la próxima entrega analizaremos el segundo aspecto: “Conversaciones entre mujeres”.
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