EL VÍNCULO |
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El vínculo, palabra derivada del latín «vinculum», es la idea que ha marcado, este curso, los seminarios que el grupo de Inspiración Femenina, bajo el título: «La Mujer: El Vínculo», está impartiendo en las Escuelas Neijing. Especialmente la mujer ha estado vinculada con su entorno familiar, trabajo, ocupaciones, más por un sentido de imposición que por libre elección, más por obligación que por devoción. En este sentido, bien podríamos decir que la mujer hace bueno el sentido etimológico de «atadura», y no el antiguo sentido de «juego». La mujer es el vínculo a través del cual la especie puede sobrevivir. La mujer ha sido vínculo para la procreación, para el hogar, para la economía, para la oración. A través de ella es que las sociedades han establecido vínculo con todo. Tenemos, por tanto, que plantear una forma regeneradora del vínculo, Cuando contemplamos la vida en el Planeta, observamos como todos los reinos, el animal, el vegetal, el mineral, están perfectamente vinculados, formando una sinfonía en la que no existen ni fisuras ni disonancias. Cuando contemplamos la vida de los seres humanos, observamos que, lejos de estar conectados, establecemos unos vínculos basados en la guerra, la venganza, la destrucción, la envidia, los celos, la ambición, la posesión, que llevan irremediablemente a la destrucción. ¿Por qué el ser humano desarrolla tan mal sus vínculos, poniendo en riesgo su propia supervivencia? De ahí, que sintamos que es necesaria la revolución espiritual de cada ser, en la que cada cual se identifique en lo que es: un ser único, imprescindible y necesario en la totalidad para el cumplimiento de una función. Exactamente igual que el resto de los sistemas vivos del Planeta. ¿Y por qué La Mujer: El Vínculo? Porque pensamos que es imprescindible que la mujer, cuya pérdida de identidad ha sido manifiesta por los condicionantes que ha vivido en la sociedad patriarcal, recupere ésta. Como hemos visto, la vida se organiza en base al entramado de los vínculos, cuyas funciones garantizan la estructura. Al no haber podido la mujer establecer libremente sus vínculos, difícilmente va a lograr identificarse con su verdadera naturaleza dentro de la totalidad si no reestablece la naturaleza de su vínculo. El vehículo con el que cuenta la mujer para realizar su la revolución espiritual individual es el vínculo. Hasta ahora ha estado vinculada de forma impositiva porque los vínculos que ha mantenido no han sido expresión de su verdadera naturaleza. Desentrañarla naturaleza de sus vínculos, como ente femenino, puede ubicarla, fiel a su naturaleza, en una sociedad que cada día necesita más, no de un recambio de lo masculino, sino de una alternativa no excluyente de éste, que aporte nuevos puntos de vista, nuevas ideas, nuevos conceptos, renovadas emociones…., una forma, en definitiva, distinta de contemplar el mundo.
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