LAS ENFERMEDADES DE LA MUJER-III |
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Hoy nos inspiramos en… datos estadísticos mundiales acerca de la mujer. Nuestra interpretación. El hombre está creando seres enfermos; y como están enfermos a pesar de que los manipule y estruje, sólo puede contagiarse. Creando enfermos, él mismo se va a enfermar. Las fuentes internacionales y nacionales que hemos consultado están dirigidas por hombres. Los hombres suelen ser quienes nos suministran las estadísticas. Si participara más la mujer en estas investigaciones, probablemente, las cifras serían mayores. Todos éstos son datos estimativos que el hombre suele camuflar y acomodar en virtud de no crear una alarma social a nivel mundial. (Recordemos el episodio post-caída de las Torres Gemelas en el que Wolfang Amadeus Bush declara, públicamente, el recurso de la mentira en los medios de información como forma de desarrollar sus investigaciones y búsqueda de «terroristas».) Con estas cifras y evidencias estamos hablando de la humanidad. No estamos hablando de las excepciones, porque las mujeres excepcionales -que las hay- están muy ocupadas en mantener su estatus. Les requiere, por supuesto, mucho más esfuerzo que al varón. Tienen que estar demostrando instante a instante su valía -eso también es inferioridad y esclavitud-. Y esto no les permite dedicar su tiempo a solidarizarse con la inmensa mayoría de mujeres que habitan este planeta en condiciones deplorables . (Detrás de cada mujer que tiene oportunidades, independencia económica y no está oprimida emocionalmente, hay un millón de mujeres que están en condiciones de grave sometimiento.) Esas mujeres, en su inmensa mayoría -por supuesto, hay excepciones-, se quedan dentro del sistema. Por fin entraron a ser parte de la casta de los varones, y eso les basta. En consecuencia, estas excepciones no implican un cambio en la situación del femenino. El genocidio Femenino La mujer ha vivido y vive Guantánamo hoy. Guantánamo, hoy, es la vergüenza del planeta. Quinientas personas están allí detenidas sin ningún derecho, sin ninguna legalidad, sin ningún criterio, viviendo en unas condiciones que son una tortura permanente. Ése es el equivalente que vive la mujer. Ésa es la tortura que vive la mujer. No le falta agua, no le falta comida pero llevan el «overall» siempre puesto. La vida es: interrogatorio, pequeño paseo… interrogatorio, pequeño paseo… y así todos los días; un año, dos años, cuatro años… ¿Y qué hace la comunidad internacional ante la tortura de Guantánamo? Nada. ¿Y qué hace la comunidad humana ante la tortura del varón sobre la mujer y la de la mujer sobre la propia fémina? Nada. Así que si se nos preguntara cómo está la mujer, diríamos: La mujer está como en Guantánamo están los hombres. ¿Quién protesta por ellos? Y ¿quién protesta por la violencia de género tan bestial que hay hoy? ¿Quién protesta por Tijuana, por ciudad Juárez, con tantas mujeres desaparecidas? ¿Quién protesta por la violencia de género en EEUU o en Rusia -que son el primero y el segundo país con índices más altos de violencia de género-? Cada 15 segundos una mujer es golpeada en EEUU y ¿qué se hace? Nada. Eso es torturar. A las mujeres se las ha torturado excluyéndolas de las religiones. Y no hay más que citar a la Iglesia Católica, por ejemplo: torturándolas sistemáticamente en su expresión corporal, en su dinámica sexual, en su conservación de la especie, en sus hijos. Torturándola convirtiéndola en una coneja que reproduce, reproduce y reproduce. Sin duda nos es fácil encontrar en Congresos y en lugares de relevancia como éste, a personas que no viven esa realidad o que no la han visto o que no la han contemplado así, pero les rogamos encarecidamente que, en el nombre de la especie, deparen en esta declaración de principios que: En absoluto pretende culpar a nadie. Vamos a analizar esta situación, teniendo en cuenta que vivimos en un planeta en el que todos estamos en guerra. La primera guerraMujer significa, en nuestro mundo, alguien a quien se ha sometido a la guerra.El varón ha declarado la guerra a la fémina desde los inicios de la humanidad. Como hemos podido apreciar en las cifras oficiales, es una guerra mundial, una guerra que nunca ha sido denunciada ante las Naciones Unidas, ni ha sido debatida en la Comisión de Derechos Humanos, ni ha sido levantada como bandera por Amnistía Internacional. Una situación que recién empieza a reconocerse en el 2001, cuando la ONU declara que: La primera guerra mundial que se ha dado en este planeta, no es la de 1914, ni viene en los libros de historia. La primera guerra mundial es la del hombre contra la mujer: la Guerra de los Sexos. La guerra más extensa que existe y que existió, en la que nunca ha habido treguas. La mujer es la mercancía más utilizada en el planeta y de mejor rendimiento económico desde que existe la propiedad privada. Sin embargo, la mujer nunca ha declarado la guerra al hombre. Hemos buscado sistemáticamente la reconciliación, por nuestros hijos, por considerar al hombre un mal menor, un adorno utilizable. Y porque no estamos dispuestas como mujeres de Inspiración Femenina a comportarnos como los hombres en la guerra. El varón ha violado los derechos humanos y el derecho a la vida, ha creado un mundo a su imagen y semejanza, y dentro de ese mundo uno de los objetos de compra-venta más cotizados es la mujer.
¿Qué ha significado la guerra para el hombre?... El arte de la guerra -que así se le llama- no es un arte, es la forma más bárbara que tenemos de reconciliarnos. La guerra es una forma que usan los seres inferiores para reconciliarse. La guerra como medio de reconciliación probablemente surge de la envidia que tiene el hombre hacia la mujer. En el caso de la cultura judeo-cristiana es clarísimo: el hombre declara la guerra a la mujer desde la expulsión del Paraíso, porque la mujer es la culpable de todos los pecados, ahí empieza la guerra, y desde entonces, la ha maltratado. Y como el hombre ve que la mujer no responde como él, entonces, declara la guerra a otros hombres. Y es así que comienzan las guerras como principio de reconciliación, de unión. Los hombres, desde niños, descubren que la mujer es la culpable de todos los males y de la expulsión del Paraíso. Y piensan: «si no hubiera sido por Eva, viviríamos en el Paraíso. Ella fue la que «me» hizo pecar, y por eso nos expulsaron, y por eso vivimos tan mal. Es por eso que le hemos declarado la guerra. La vemos inferior, deleznable, etc.». Descubren la violencia y le declaran la guerra a la fémina porque consideran que les ha privado de ver a Dios: «quien nos ha privado de ver a Dios y disfrutar de ÉL ES «LA PUTA MUJER». Por eso el hombre tiene una necesidad ancestral de acabar con ella, pero a la vez la necesita. Es un misterio. Trata de reconciliarse con ella y no matarla, pero la castiga y le pega hasta que ella se convenza de que él tiene razón y de que ella es la culpable; si es así, todo irá bien. El hombre se reconcilia a través del golpe, a través de la guerra, convenciendo a la mujer de que es inferior, de que no tiene caridad, de que sólo piensa en la maldad; que necesita tener una disciplina como la de él; que no es un ser fiable, no es fiel; es traicionera, perezosa. El hombre ha convencido de todo esto a la mujer, y ella le ha obedecido fielmente. El varón ha convertido a la mujer en su beata, para que poco a poco, vaya evolucionando a ser como un varón. Es el mismo pensamiento de la Inquisición: tú no te das cuenta de que estás poseída, y yo, como Inquisición, te doy la posibilidad de reconciliarte con Dios a través de la muerte. PROPUESTAS SANADORASVamos a ver cuáles son las propuestas que, como Inspiración Femenina, como Escuela Nei Jing, planteamos para que esa mujer que ya hemos visto que es sinónimo de enfermedad, comience a sanar. Mujer, ¿cómo sobrevivir, desarrollarse y potenciarse en una humanidad en guerra? La Adaptación como una vía de sanación: Hay un desafío de salud que las mujeres tenemos que dar, que implica, generar estrategias adaptativas que nos permitan identificarnos como femenino, porque la mujer no está identificada con su femenino. Y no lo está porque funciona de acuerdo a las exigencias de una cultura masculina que la ha llevado a responder de forma «socialmente correcta». Ha actuado siempre, y aún lo hace hoy, de acuerdo a lo que se espera de ella. No se le ha permitido desarrollar y expandir su feminidad. Por eso, el primer paso en ese Desafío de Salud, es que la mujer se dé cuenta de que no tiene un sentimiento certero acerca de su feminidad, que no sabe qué es ser mujer, y que necesita desarrollarse. Y para hacerlo, ante la guerra, ante la violencia y el estilo de vida que hemos descrito, debe generar estrategias adaptativas que le permitan identificarse como femenino. Para comenzar de buena manera, ante la guerra: I-No combate – No pactos Si no sabemos defendernos, terminaremos siendo víctimas de la violencia y de la guerra. Hasta aquí nuestra entrega de mayo. En el siguiente número haremos una síntesis de las 12 propuestas restantes producto de la investigación que viene desarrollando el grupo durante estos cuatro años intensos. Gracias.
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